diumenge, 29 de març de 2009

Agujas, camellos y calabrotes



José Miguel Carrillo de Albornoz se presenta como coleccionista de anécdotas históricas, siendo él mismo una de ellas al tratarse de un descendiente directo de Moctezuma, vía aquella princesa azteca que tuvo tres maridos y cinco hijos con los “conquistadores” de su pueblo.
En una entrevista de La Vanguardia comenta una traducción bíblica errónea que aún perdura: “Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos”. El traductor al latín del Evangelio de Mateo (nada menos que san Jerónimo) tradujo el vocablo griego “kamelos” por camello, cuando en realidad significa “soga gruesa” (en castellano existe el término “calabrote”: cabo grueso hecho de nueve cordones). Lo que quita cierta excentricidad al mensaje de Jesús, pero no su significado diáfano y claro como el agua, es evidente que él no tenía la misma opinión de la riqueza que la que demuestran sus seguidores.
Y continuando con las anécdotas bíblicas, recuerdo haber leído que la expresión “Cordero de Dios” tuvo que ser traducida al esquimal con el equivalente “Foca de Dios” para que no se perdiera la intención del mensaje.