dijous, 7 de maig de 2009

El tocón machadiano



Cada vez que voy a comer a “La Riera” de Regent Mendieta (el mejor restaurante vegetariano que conozco) me sorprende la lucha por la supervivencia de éste tocón, que recuerda el olmo seco de don Antonio Machado:

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

(Ver entrada del 28 de diciembre de 2008)

1 comentari:

Juan M. Pueyo ha dit...

Hey, hermano. Me acuerdo del restaurante vegetariano, de la calle, de lo buena que era la comida, y del tiempo maravilloso que pasamos durante mi última visita a Barcelona. El milagro machadiano de la primavera se produce en los olmos viejos... y en los corazones humanos. Siempre. Un abrazo.